El pasado 27 de abril se cumplieron 8 años del fallecimiento del querido Edgardo Fabián “Ruso” Prátola, luego de haber peleado de una manera conmovedora contra un cáncer de colon. Fueron 13 meses de constante lucha, en la que tuvo altibajos, y si no hay que recordar cuando un día de agosto de 2001 apareció en el Country y trotó con todo el plantel. La ilusión de volver a jugar estaba intacta. El querido Rusito tenía 32 años de edad y estaba casado con Ana Laura y tenía dos hijas, Camila y Lara, por quienes combatió hasta el último momento, sino cabe recordar cuando sostuvo en una entrevista que “No me voy a quedar de brazos cruzados. Veo a mi mujer con la panza de ocho meses y no me queda otra que ir al frente”, y fue así. Y si de ir al frente hablamos, el Ruso siempre lo hizo, a pesar de estar en desventaja, dentro como fuera de la cancha. Como futbolista no era un virtuoso, sino todo lo contrario, era un luchador que metía miedo a los rivales, que todo lo que le faltaba de técnica lo equiparaba con coraje, con entrega. Esa misma entrega la tuvo desde el momento en que se enteró de su enfermedad. Con un espíritu envidiable siempre se propuso salir de eso, pero lamentablemente su cuerpo dijo basta un poco más de un año después. Fanático del Pincha, su último encuentro tuvo el sabor de lo inolvidable: el 11 de marzo de 2001, Estudiantes venció a Gimnasia, por 2 a 1, con goles de Galetti y Farías. El Ruso ya había perdido bastante peso y su presencia estuvo en duda hasta último minuto. Pero pidió jugar, acaso con la convicción de que sería la última vez. Y lo fue, nunca más pudo volver a pisar una cancha de fútbol. El dolor que generó su fallecimiento fue muy grande, realmente conmovió a todo el ambiente del fútbol, y dejó un mensaje bien claro, que siempre ante la adversidad hay que luchar hasta el último minuto, ya sea dentro como fuera de una cancha. Recordar cuando manifestó que “El médico me lo dijo y pensé que era boleta, que no iba a poder disfrutar a mis hijas. Llegué a mi casa y cuando abrí la puerta estaba mi nena con mi cuñada viendo una película, y me dije: “No me puedo quedar. Tengo que salir a pelearla también por a que venía”, aún conmueve a más de uno y ni hablar a la gente de Estudiantes, porque ese pensamiento es la filosofía de vida que uno aprende en este Club. “El Ruso tiene fuerza para todos. Me sobra fuerza para todos. Tengan ánimo para salir adelante”
Posted by : Mistica de un Leon | domingo, 16 de mayo de 2010 | Published in
El pasado 27 de abril se cumplieron 8 años del fallecimiento del querido Edgardo Fabián “Ruso” Prátola, luego de haber peleado de una manera conmovedora contra un cáncer de colon. Fueron 13 meses de constante lucha, en la que tuvo altibajos, y si no hay que recordar cuando un día de agosto de 2001 apareció en el Country y trotó con todo el plantel. La ilusión de volver a jugar estaba intacta. El querido Rusito tenía 32 años de edad y estaba casado con Ana Laura y tenía dos hijas, Camila y Lara, por quienes combatió hasta el último momento, sino cabe recordar cuando sostuvo en una entrevista que “No me voy a quedar de brazos cruzados. Veo a mi mujer con la panza de ocho meses y no me queda otra que ir al frente”, y fue así. Y si de ir al frente hablamos, el Ruso siempre lo hizo, a pesar de estar en desventaja, dentro como fuera de la cancha. Como futbolista no era un virtuoso, sino todo lo contrario, era un luchador que metía miedo a los rivales, que todo lo que le faltaba de técnica lo equiparaba con coraje, con entrega. Esa misma entrega la tuvo desde el momento en que se enteró de su enfermedad. Con un espíritu envidiable siempre se propuso salir de eso, pero lamentablemente su cuerpo dijo basta un poco más de un año después. Fanático del Pincha, su último encuentro tuvo el sabor de lo inolvidable: el 11 de marzo de 2001, Estudiantes venció a Gimnasia, por 2 a 1, con goles de Galetti y Farías. El Ruso ya había perdido bastante peso y su presencia estuvo en duda hasta último minuto. Pero pidió jugar, acaso con la convicción de que sería la última vez. Y lo fue, nunca más pudo volver a pisar una cancha de fútbol. El dolor que generó su fallecimiento fue muy grande, realmente conmovió a todo el ambiente del fútbol, y dejó un mensaje bien claro, que siempre ante la adversidad hay que luchar hasta el último minuto, ya sea dentro como fuera de una cancha. Recordar cuando manifestó que “El médico me lo dijo y pensé que era boleta, que no iba a poder disfrutar a mis hijas. Llegué a mi casa y cuando abrí la puerta estaba mi nena con mi cuñada viendo una película, y me dije: “No me puedo quedar. Tengo que salir a pelearla también por a que venía”, aún conmueve a más de uno y ni hablar a la gente de Estudiantes, porque ese pensamiento es la filosofía de vida que uno aprende en este Club.
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